25-09-07

Gobierno de Manuel Blanco Encalada (1826)

Nació en Buenos Aires, el 21 de abril de 1790, hijo de español y chilena. A los 15 años inició sus estudios navales en la Academia de Marina de la Isla del León en Cádiz, España, de donde egresó en 1807 con el grado de alférez.
En 1808, le fue ordenado incorporarse a la dotación naval del Callao, por lo que debió trasladarse a América. En ese viaje, la nave en que viajaba ancló en Montevideo, aprovechando la ocasión para saltar a tierra. Desde allí viajó a Chile (1812) en la fragata Paloma. Fue uno de los forjadores de la Armada de Chile, cooperador incansable del Director Supremo Bernardo O’Higgins en la creación de la Primera Escuadra Nacional y de la Escuela Naval, y primer Presidente de la República (duró solo dos meses en su cargo, ya que renunció por desacuerdos con el Congreso). Murió en Santiago, el 5 de septiembre de 1876.
En 1829 se realizó una nueva elección presidencial. Presidente fue elegido Francisco Antonio Pinto, por mayoría absoluta, y vicepresidente, Joaquín Vicuña, que había resultado cuarto en esta elección. Pinto renunció y Vicuña asumió la presidencia, estallando de inmediato las protestas. El 7 de noviembre se realizó un cabildo abierto que depuso a Vicuña y designó una Junta de Gobierno integrada por Ramón Freire, Francisco Ruiz Tagle y Juan Agustín Alcalde, para convocar a nuevas elecciones. Parte del país no la reconoció, por lo que fuerzas leales y rebeldes se enfrentaron en la batalla de Ochagavía. Un armisticio dejó el mando del país y del ejército en manos de Freire, sucedido por una Junta Gubernativa, que designó comandante de las fuerzas leales al general Joaquín Prieto. Con este hecho de armas, se sentaron las bases para el establecimiento definitivo de la República, quedando atrás la anarquía.
Una de las tareas prioritarias para O’Higgins y su ministro de Guerra y Marina, José Ignacio Zenteno, fue tener una Escuadra Nacional, ya que el dominio del mar era indispensable, tanto para asegurar el éxito del plan de José de San Martín, de atacar el virreinato del Perú, como para impedir que el virrey peruano continuara enviando soldados hacia Chile. Así fue que, bajo el mando de Manuel Blanco Encalada, se creó la primera Escuadra Nacional, cuya base la constituyó el bergantín Águila, capturado después de Chacabuco. A él se agregaron la fragata Lautaro, adquirida a Inglaterra, y tres embarcaciones compradas en 1818.
Mientras contemplaba su zarpe desde Valparaíso, O Higgins dijo: “Tres barquichuelos dieron a los reyes de España la posesión del Nuevo Mundo. Esos cuatro van a quitársela”.
En enero de 1828, se llamó a elecciones para un nuevo Congreso Constituyente, triunfando una coalición encabezada por los liberales, apoyados por pipiolos y federalistas.
Se encomendó a José Joaquín de Mora, literato español, y a Melchor de Santiago Concha Cerda, la redacción de una nueva Constitución, en la que el Poder Ejecutivo era ejercido por un Presidente y Vicepresidente de la República; el Legislativo constaba de una Cámara de Diputados y un Senado, y el Judicial quedaba bajo la dirección de una Corte Suprema. Se aseguraba la igualdad ante la ley y una serie de libertades individuales. Además, se conservaba la religión católica, apostólica y romana como oficial del Estado, pero señalaba que “nadie sería molestado por sus opiniones privadas”.
Al té, entre otros productos, se le aplicó el estanco. Esto significa un monopolio de explotación, producción o comercialización exclusiva de determinados bienes.
Durante el gobierno de Ramón Freire se entregó el estanco del tabaco, naipes, té y licores a una firma constituida por Diego Portales, José Manuel Cea y otros, a cambio del pago de las cuotas de un empréstito inglés a Chile.
El estanco implica el monopolio de la explotación, producción o comercialización de determinados bienes.
A causa del caos político y administrativo que generó el federalismo, se desarrolló el contrabando de las especies concedidas en estanco, por lo que disminuyeron bruscamente las ventas. Al ser incapaz de cancelar los pagos comprometidos, la sociedad comercial quebró. En septiembre de 1826, el Congreso canceló el contrato y el estanco volvió al Estado.
Luego de la batalla de Maipú (5 de abril de 1818), que dio la independencia a Chile, el archipiélago de Chiloé, gobernado por el brigadier Antonio Quintanilla, seguía fiel a la Corona española, lo que resultaba sumamente riesgoso, ya que desde ahí se podía organizar una nueva operación de reconquista.
En marzo de 1824, las fuerzas de Ramón Freire atacaron Chiloé sin fortuna. En enero de 1826, Freire volvió a atacar, preocupado por los rumores de que Simón Bolívar deseaba anexarlo al Perú. Apoyado por el almirante Manuel Blanco Encalada y los generales José Santiago Aldunate y José Rondizzoni, derrotó a las fuerzas de Quintanilla en las batallas de Pudeto y Bellavista. El día 19 de ese mes, se firmó el tratado de Tantauco, estipulándose que el archipiélago se incorporaba al territorio nacional.

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